Matar a un ruiseñor

  • Harper Lee.
  • Harper Collins.
  • Primera edición: 1960.
  • En Amazon.

Matar a un ruiseñor se ha convertido en uno de los clásicos de la literatura moderna, y siempre es complicado comentar un clásico. Incluso quien no lo ha leído lo conoce y es probable que tenga una opinión sobre él. Yo misma conocía su historia a pesar de no haberlo leído todavía y tampoco haber visto la película protagonizara por Gregory Peck (por si alguien lo dudaba, soy de los de leer el libro antes): el padre ejemplar, abogado, que defiende a un hombre negro en el sur de EEUU durante los años 30.

Con Estados Unidos inmerso en el Movimiento por los Derechos Civiles, Harper Lee publicó su (por ahora) única novela, ambientada en Maycomb, Alabama (recreación literaria de Monroeville) y que aborda la segregación racial desde el punto de vista de Scout, una niña de 6 años, alter ego de la escritora. Scout (Jean Louise Finch) y su hermano mayor, Jem, son huérfanos de madre y viven con su padre, Atticus Finch, abogado, y su asistenta, Calpurnia. Otro de los personajes de la novela es Dill, amigo de los niños que pasa los veranos en Maycomb y está inspirado en Truman Capote (amigo de la infancia de Harper Lee, al que acompañó a Kansas en la investigación que le llevaría a escribir A Sangre Fría). A través de los juegos y las impresiones de los niños, Harper Lee trata no sólo la segregación racial, sino que también cuestiona el rol de la mujer en la sociedad sureña de los años 30, así como los prejuicios, las religiones y las clases sociales.

Un ejemplo es cuando una de las vecinas de los Finch le habla a Scout de las religiones:

There are just some kind of men who—who’re so busy worrying about the next world they’ve never learned to live in this one, and you can look down the street and see the results.

(Sencillamente, hay hombres tan… tan ocupados preocupándose por el otro mundo que no han aprendido a vivir en éste, y no tienes más que mirar calle abajo para ver los resultados.)

Se le ha criticado lo arquetípico de los personajes (Atticus es un ejemplo de padre, abogado y ciudadano, los niños viven en una especie de mundo infantil ideal, etc.), que es una novela de segregación racial escrita por blancos y para blancos y que los personajes negros no están lo suficientemente desarrollados.  Sin embargo, en mi opinión, una novela tiene que ser analizada en su contexto. Es un hecho que esta novela marcó un hito, fue ganadora del premio Pullitzer, dio visibilidad a una problemática arraigada en la sociedad americana, y hace un retrato detallado de la sociedad sureña de la época. Un retrato de una sociedad conservadora “determined to preserve every physical scrap of the past” (dispuesta a conservar cualquier vestigio del pasado), aún a costa de integrarlos en un presente en el que ya no encajan. O a costa de construír un futuro usando unos pilares que no sirven. Como  el reloj de los juzgados, que apenas funcionan, y cuya fachada mantiene las columnas de una construcción anterior, derrumbada en un incendio, y que son demasiado grandes para el edificio que se construyó sobre ellas.

Pero no sólo eso, Matar a un ruiseñor no sólo refleja la injusticia racial y el machismo de los años 30. Mantiene su vigencia porque no condena a los racistas, sino al racismo, a los prejuicios. Un ejemplo de ello es cuando Scout, sin querer, consigue abortar un intento de linchamiento al defendido de Atticus, Tom Robinson. Tras el episodio, y al referirse la niña a uno de los integrantes del grupo que quería linchar a Tom, Atticus le dice:

A mob’s always made up of people, no matter what. Mr. Cunningham was part of a mob las night, but he was still a man (…). It took an eight-year-old child to bring’em to their senses (…). That proves something — that a gang of wild animals can be stopped, simply because they’re still humans.

Es decir, una banda de matones es, al fin y al cabo, un grupo de personas, y por eso mismo es posible hacerlos entrar en razón. Es una novela optimista e idealista. A pesar de los hechos terribles que rodean la narración, la autora transmite un mensaje de fe en el ser humano: las personas, en general, son buenas, pero los cambios sociales son lentos y complicados. Y requieren a los mejores y lo mejor de cada uno para lograrlos.

Si quieres leer algo más:

  • Análisis bastante completo en Wikipedia.
  • Artículo en El País acerca de la publicación de la segunda novela de Harper Lee.
  • Artículo en Papeles Perdidos acerca de la novela y la película.
  • Artículo en El Mundo sobre Harper Lee.
  • Reseña en el Templo de las Mil Puertas.
  • Leyes de Jim Crow (segregación racial).
  • Post en Technosociology (inglés) acerca del uso de sobrenombres como Scout.
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Así empieza lo malo

  • Javier Marías.
  • Alfaguara.
  • Primera edición: octubre 2014
  • En Amazon.
  • Nota: 8.5/10.

Así empieza lo malo y lo peor queda atrás (Thus, bad begins and worse remains behind). Es la cita de Shakespeare que da título a esta novela. Para mi gusto, una novela con los ingredientes que caracterizan lo (poco) que he leído de Javier Marías: lo complejo de las relaciones humanas, el olvido, la falsedad del recuerdo, la prevalencia del presente y su fugacidad, la imposibilidad de saber nada a ciencia cierta, la conveniencia de contar (o saber) algo, la ambigüedad moral y el uso magistral de subordinadas de media carilla que, aunque parezca contradictorio, dinamizan la narración. No podría expresarlo mejor que Jordi Gracia en su crítica en Babelia: “esas magistrales suspensiones narrativas que dejan absorto al lector mientras nada sucede pero todo está pasando.” Reconozco que puede resultar arduo al principio y, a quien no haya leído nada de Marías, le recomiendo empezar por donde me recomendaron a mí: Corazón tan blanco.

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El narrador es el joven Juan de Vere que, ya mayor, nos cuenta su experiencia de juventud trabajando como ayudante y secretario del director de películas Eduardo Muriel. En plena movida y con la carrera recién terminada, Juan es absorbido por Muriel, su mujer Beatriz Noguera y su familia. Se ve sumergido en la marea de personajes peculiares que frecuentan al director y se ve inmiscuido en una misión por completo ajena a él: descubrir si son ciertos los rumores sobre un amigo de Muriel que apuntan a que tuvo un comportamiento reprobable muchos años atrás.

Como curiosidad, en la novela se ficcionan varios personajes reales: el profesor Rico, el médico Vidal, el productor Alan Towers, el actor Herbert Lom y, como también apunta Jordi Gracia, es probable que Muriel herede alguna característica o excentricidad de Jesús Franco, tío del autor, y, especialmente, de Juan Benet, para quien Marías trabajó de joven (aquí una descripción que el autor hace de Juan Benet, y aquí unas fotos de su mujer, Nuria Jordana, y de su familia, que a más de uno le evocarán algunas descripciones y escenas la novela). .

La historia de Así empieza lo malo gira en torno a secretos, revelados y no revelados, y de la necesidad (o no) de conocer la verdad. Especialmente cuando ésta puede causar rencor y venganza, o anular lo vivido mientras se estaba felizmente engañado. Marías también reflexiona sobre la necesidad de la juventud por conocer la verdad. Necesidad que se va apaciguando con la madurez. ¿Cuánto de engaño o mentira estamos dispuestos a tolerar? ¿a quién? y, especialmente, ¿sobre qué? ¿Hasta qué punto podemos aspirar a conocer la verdad sobre algo que no hemos vivido o presenciado directamente? ¿Hasta qué punto es necesario? Reflexiones y preguntas que tienen mucho que ver con su anterior novela, Los enamoramientosAunque las parejas que protagonizan ambas historias tengan, en realidad, muy poco en común. Otro aspecto en el que coinciden ambas novelas es en la narración a través de un personaje joven que se inmiscuye, un poco sin querer, en la vida de los protagonistas para descubrir aspectos de la misma que, en un principio, no le atañen.

El engaño de la trama principal, y que involucra a los protagonistas, se suma al engaño perpretado por alguno de los personajes secundarios, así como al engaño y la mentira que se vivió en la sociedad española al tapar hechos de los años de dictadura una vez alcanzado el acuerdo que permitió una transición pacífica a la democracia. Marías alude a artistas, médicos, abogados, sin mencionar nombres, que, según él, se inventaron un pasado antifranquista y cuya realidad debería ser conocida. No obstante, esto no evita que el autor realice una defensa sin tapujos de la Transición y de la bondad de sus consecuencias.

Quizá este sea uno de los pocos aspectos sobre los que el autor realiza abiertamente un juicio de valor. Los hechos, las actuaciones de los personajes, especialmente aquellas con cierta ambigüedad, no son juzgadas. Algo que caracteriza a las novelas de Marías es la confianza en la capacidad del lector para opinar y formarse una idea de los personajes en base a sus propias creencias y convicciones morales.

Y los finales estupendos.

Cuando uno renuncia a eso, cuando uno renuncia a saber lo que no se puede saber, quizá entonces, parafraseando a Shakespeare, quizá entonces empieza lo malo, pero a cambio lo peor queda atrás.

Si quieres leer algo más acerca de la novela:

Os libros arden mal. Un roteiro pola Coruña con Manuel Rivas.

  •  Manuel Rivas (@Rivasbarrs).
  • Primera edición: marzo de 2015 (esperando que se repita).
  • Nota: 10/10.

Este post non é a reseña ou a crítica dun libro que lin hai uns anos. É o relato dun paseo que forma parte de A Coruña Literaria, unha iniciativa que permite achegarse e coñecer a cidade a través da literatura con visitas guiadas polos seus escritores e escritoras. Esta edición comezou en Porta Real, con Manuel Rivas e a súa novela Os libros arden mal. Desde alí vense a Mariña e a Praza de María Pita, escenarios do suceso que lle dá nome á novela: a queima de libros organizada polos falanxistas un mes despois do estalido da Guerra Civil en 1936.

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Este episodio representa unha alegoría da fin do sono liberal dunha cidade que ten como patrona a unha muller que loitou contra os ingleses e que tiña como festas o Entroido e as fogatas polo San Xoán. Na que a única festa actual de tinte relixioso, o Rosario, perdeu o seu festivo local en favor do San Xoán.

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Manuel Rivas presenta na novela, centrada nos días posteriores ao comezo da Guerra Civil e no contraste coa época xusto anterior, unha Coruña liberal, moderna e progresista. Onde as Irmandades da Fala eran mixtas e coa primeira escola onde se impartía clase íntegramente en galego, tamén mixta. Chea de arquitectura modernista e que vivía aberta ao mar. Tamén en Porta Real rememorou o episodio no que os militares sacaron a artillería ao Parrote e dispararon contra o edificio do Goberno Civil. Así como a desaparición do libro do escudo de armas da Coruña e os asasinatos da bibliotecaria Juana Capdevielle, do seu marido Francisco Pérez Carballo (gobernador civil) e do alcalde republicano Suárez Ferrín.

Desde Porta Real, achegámonos cara o teatro Rosalía para escoitar un fragmento sobre as librerías que naquela época enchían a rúa Real.

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Nos xardíns de Méndez Núñez, baixo a escultura a Curros Enríquez, imaxinamos un paseo ao carón do mar, onde o actual NH Atlántico era o Hotel Atlantic (propiedade da familia de Casares Quiroga e espoliado durante a contenda), modernista e con tres plantas. En lugar do mamotreto do Copacabana había un cinematógrafo e todos os edificios que estaban ao lado do mar estaban cheos de cristais e galerías. Tras ler un episodio ambientado no obelisco protagonizado polo pintor Urbano Lugrís, continuamos pola rúa Nova cara San Andrés, para deternos diante da Igrexa Castrense.

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Alí, falamos sobre o asociacionismo dos traballadores durante os anos trinta na Coruña, no que as mulleres tiveron un papel moi relevante, e sobre o cambio de nome da actual rúa Juan Canalejo (fundador da Falange na Coruña), anteriormente rúa do Socorro. De camiño cara o final do roteiro na Casa de Sol, Manuel Rivas parou para lernos unha nota da entrada da policía franquista nos locais da Logia Masónica sitos no antigo cine Hércules, onde se acusaba aos masóns de “someter” aos seus membros á tarefa de “reflexión”.

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Fixemos unha parada no que queda da antiga biblioteca Xerminal e rematamos o percorrido na Casa de Sol que, ademais de ser ximnasio nos anos trinta, tiña un pequeno consultorio para as mulleres que exercían a prostitución no Papagaio.

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Manuel Rivas propúxonos un percorrido por unha cidade viva, dinámica, chea de actividade cultural que esmoreceu durante os corenta anos de dictadura e que sufriu duramente a represión durante a guerra e a postguerra.

Por sorte, os libros arden mal.

Se che interesa a historia contemporánea da Coruña, deixo aquí unha lista con algunhas das cousas que fun atopando logo do paseo: