Si esto es un hombre

  •  Primo Levi.
  • El Aleph editores (Austral).
  • Primera edición 1947 (revisada en 1958).
  • Idioma original: italiano (Se questo è un uomo). Traducción al español de Pilar Gómez Bedate (1987)
  • En Amazon
  • Nota: 10/10

Si esto es un hombre es el primero de los tres libros que  Levi dedicó a los campos de exterminio (los otros dos son La Tregua y Los hundidos y los salvados). Primo Levi escribió este libro, testimonio del horror nazi, poco después de su liberación de Monowitz (campo de trabajo que formaba parte del complejo de campos de trabajo y exterminio de Auschwitz). Es un testimonio crudo, que golpea al lector sin piedad y sin anestesia. Primo Levi desgrana con detalle la deshumanización llevada a cabo por los nazis con los prisioneros judíos y que obraba en ambas direcciones, deshumanizando a víctimas y a verdugos. En su relato no hay lugar para el morbo. Ni tan siquiera hay lugar para los carceleros. Primo Levi no juzga, sólo relata. Las SS, los kapos y la maquinaria de gobierno de los campos se convierte en una masa informe en la que no cabe la personificación.

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No hay juicio, cierto, pero tampoco es un relato aséptico. Sería casi imposible que lo fuese. Se concentra en las actitudes de los presos y las consecuencias de las condiciones extremas a las que se vieron sometidos. Especialmente, en los efectos de la pérdida de la esperanza, que se plantea como únca forma de supervivencia: el no esperar la salida, no confiar en la propia salvación, no pensar en el mundo de fuera. Esto es lo único que insensibiliza ante el terror y el miedo, pero también deshumaniza. Se pierde la condición de persona. Son vidas concentradas en sobrevivir a cada instante que no se pueden premitir el fantasear sobre un día, mañana,  que no saben si llegará.

… ¿Y hasta cuándo? Pero los antiguos se ríen de esta pregunta: en esta pretunta se reconoce a los recién llegados.

Primo Levi analiza la insolidaridad derivada de la desesperación y la necesidad de concentrar las fuerzas en la supervivencia de uno mismo. No de cara a la liberación, sino de cara al siguiente día, a la siguiente hora, al mismo instante. Creo que lo refleja a la pefección el siguiente párrafo:

Me doy cuenta de que todo esto está lejos del cuadro que suele imaginarse de los oprimidos que se unen, si no para resistir, cuando menos para sobrellevar algo. (…) Pero advierto que en nuestros días, en todos los países en los que un pueblo ha puesto su pie de invasor, se ha establecido una situación análoga de rivalidad y odio entre los sometidos.

Es un relato enfocado desde una óptica muy diferente al que hace Semprún en La escritura o la vida. Levi busca dar un testimonio directo de lo ocurrido. E inmediato. Lo empezó a escribir poco despué de la liberación. Semprún pretende elaborar una ficción que permita entender lo vivido a las generaciones posteriores no sólo como espectadores de un testimonio. Su obsesión no es desgranar el día a día del campo, sino transmitir la esencia misma del Lager, el trauma. Y, además, mientras que Levi adopta la escritura como forma de liberación, Semprún no consigue hacerlo y enfrentarse a ello hasta muchos años después.

Sabemos que es difícil que alguien pueda entenderlo, y está bien que sea así.

Quizás no se pueda comprender todo lo que sucedió, o no se deba comprender, porque comprender casi es justificar. (…) Si comprender es imposible, conocer es necesario (…). Las conciencias pueden ser seducidas y obnubiladas de nuevo: las nuestras también.

Sin embargo, a pesar de la diferencia de la experiencia de ambos (Levi estaba en un campo para judíos, Semprún en uno para presos políticos con una fuerte organización entre los presos), es posible encontrar paralelismos. Semprún encontraba una relativa paz en las letrinas, fuera de la vista de las SS. Levi en el Ka-Be, una suerte de ambulatorio. Ambos buscaban espacios donde los presos recuperan cierta humanidad, cierta conciencia humana gracias al contacto con los compañeros. Y, mientras que para Semprún el trauma se manifiesta en forma de nieve y olor a crematorio, en Levi es la música de orquesta que acompaña a los presos cuando salen hacia el trabajo y cuando vuelven a entrar en el campo.

Cuánto de nuestro mundo moral normal podría subsistir más allá de la alambrada de púas.

Es especialmente interesante el añadido de la edición de 1976. Se trata de un apéndice, inicialmente elaborado para la edición escolar, en el que Primo Levi responde a preguntas frecuentes de estudiantes. Sin embargo, como eran muy similares a las preguntas formuladas por los adultos, por suerte podemos disfrutar de él en la versión completa del libro. En estas respuestas, Primo Levi hace un análisis completo de la persecución judía y la política europea de la primera mitad del siglo XX. También reflexiona desde la distancia y de una forma sosegada sobre el odio al diferente, el perdón, la necesidad o no de comprender, lo que sabía la sociedad civil alemana sobre lo que pasaba en los campos y sobre su vuelta a Auschwitz. A quien le resulte muy dura la temática para leer el libro completo, le recomendaría que no se perdiese este apéndice.

Quien quema libros, termina tarde o temprano por quemar hombres
Heine.

Si quieres leer algo más:

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3 comentarios en “Si esto es un hombre

  1. Excelente lectura e interpretación de la obra de Primo Levi, no nos deja indiferentes. Me gusta la comparativa que estableces con la obra de J. Semprún. Ambas obras son muy relevantes para las nuevas generaciones y cada uno de los autores eligió una manera de vivir después del horror.

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